En el centro del corro con los ojos vendados, el niño que hacía de árbol reconocía al amigo o amiga que le ha hecho cosquillas acariciándole el pelo, la cara o la ropa.
Con la temática del árbol hicimos muchos juegos, en algunos participábamos en grupos y en otros individualmente: nos convertíamos en árboles y las raíces no nos dejaban mover, el viento soplaba fuerte y nuestras ramas se movían muy rápido, las hojas se marchaban lejos... En jardineros, jugando por equipos, intentando cortar al árbol...
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